Quiénes somos
Somos el patio que se quedó sin barras
ENTECL empezó como un cuaderno de cocina. En Valle Fértil, Copiapó, el grupo de apoderados se caía a las siete de la tarde y el plan “ilimitado” resultó ser ilimitado solo si no salías de la plaza. Alguien tenía que anotar las cosas con nombre de esquina, no con eslogan.
Somos una casa, no una agencia. Medimos con los mismos celulares que usan los niños para la clase y los adultos para el trabajo por turnos. Si una operadora nos invita a un desayuno de prensa, igual vamos a decirte si en el cruce de tierra el chip se queda mudo.
El nombre se quedó pegado en una cinta color cobre que marcaba el cuaderno: ENTECL. No es una sigla de ministerio. Es el apodo de este terreno digital, publicado en entecl.click.